lunes 17 de diciembre de 2007

Una herida profunda.



Por azares del destino (¿no es esta frase una contradicción?) terminamos la fiesta esa noche en una plaza del centro de Santiago. Gente transitando por todas partes a pesar de la hora, niños encendiendo cigarros, perros buscando un espacio entre las personas.

Bebíamos un amable ron a la intemperie, en la ilegalidad, cuando un vagabundo llegó ante nosotros. Le preguntamos cosas. Lo hicimos reír un rato. Nos decía que estaba buscando un lugar para ir a dormir. Que habitualmente dormía exactamente en el mismo lugar que ocupábamos nosotros ahora.

–Mira, mi foto. Esta foto me la tomaron los de Cristo Ayuda...

Nos mostró una foto en la que salía él posando para la cámara. Se veía feliz, vistiendo una polera verde limón. Él mismo miraba la foto con una cierta melancolía, como queriendo volver a estar ahí.

–¿Hace cuánto que vives en la calle?
–Desde los nueve años –nos respondió. Sobreviviendo por cualquier parte desde los nueve años. –¿Dónde irás esta noche?
–No sé... –Nunca sabía.

Al rato le dijimos algo y tuvo un enorme cambio en su actitud, molestándose en gran manera. Nos dijo: “a mí no me manda nadie” y se fue. Le dijimos vuelve, pero nos levantaba el brazo en señal de desprecio.

Seguimos ahí conversando de los avatares de la vida cuando llegó una vagabunda a unírsenos. Venía con un buzo del Real Madrid y hartas historias para contarnos. Comenzó por explicarnos en detalle de donde venía, al tiempo que no pudimos entender hacia dónde iba. Probablemente a dormir por ahí.

–Mi marido me pega.
–¿Y por qué estás en la calle si tienes marido?
–A él no le importa.
–Dile que te ayude.
–¡Nah! Qué le voy a decir.

Seguimos hablando, riéndonos. Ella era astuta. Tenía que serlo para sobrevivir. Le contamos que hace un rato atrás habíamos hablado con el Osvaldo. Nos dijo que él era raro... Quizás que quiso decir.

Entre risas y preguntas y respuestas, puso una mueca de dolor al mover la pierna. Lo noté pero no dije nada. Pasaron algunos minutos y ella misma nos hizo el comentario: mira mi herida, y se levantó el pantalón mostrándonos un corte en la canilla. Lo bajó rápidamente, como si supiera lo impactante que resultaba ver ese espectáculo.

Era una herida producida por un objeto cortante, de unos tres centímetros de ancho por ocho de largo, bastante profunda. Era de un espantoso color negro, con una materia blanca que brillaba mientras brotaba desde la carne desgarrada. El músculo roto se arrugaba sobre el corte, mostrándose como un conjunto de piel rota y abierta. No tenía sangre, pero los bordes tenían el mismo color negro del interior. La carne se invaginaba hacia el interior, dando la impresión de que uno podría meter los dedos hasta tocar el hueso mismo.

Boquiabiertos exclamamos: “ooohh...” y miramos durante el breve lapso en que nos mostró su herida. Muéstrame de nuevo la herida, le dijo Carlos. Lo hizo y ahí la miramos con detalle.

–Por favor, anda al hospital para que te pongan puntos...
–Nah, qué voy a ir...
–Oye pero hazlo por ti; te duele a ti, no a mí...
–Nah, si se me va a pasar...
–Se te puede infectar y te pueden amputar la pierna... después vas a andar cojeando...
–Nah, ¿vamos ahora?

Por un instante pensé que la habíamos convencido de que se cuidara. Pero después siguió como si nada. Tratando de obviar el hecho de que había despertado nuestra preocupación.

–¿Cómo te hiciste esa herida?
–Mi marido me pegó...
–¿Y tú qué hiciste?
–Defendiéndome le reventé un vaso en la cabeza, lo dejé tirado y me fui.

Como un símbolo.

Todo el rato que estuvimos ahí me pregunté qué significa vivir en la calle. Estando con estas personas, conversando con nosotros en un lenguaje tan urbano, el idioma de la calle.

Y la herida me pareció un símbolo. ¿Qué significa vivir en la calle? La respuesta está en esa carne abierta, en esa piel desgarrada. Una marca que infunde conocimiento a quien la ve; el conocimiento de lo que significa vivir en la calle.

Mientras me bajaba el dulce ron por la garganta, sentí lástima. Y ¿qué es la lástima, después de todo? Acaso una emoción que te motiva a decir cosas como “por favor anda al hospital”. Por fin, me di cuenta que no le servía mi lástima tanto como nuestra compañía. Ni siquiera fumaba cigarros, pero nos fue a conseguir uno.

Después que nos tomamos la botella llegó la policía. No sé por qué no me sentí asustado de que nos llevaran detenidos o algo así. Sólo tenía en mente decirle al oficial que esta mujer tenía una herida muy grave en la pierna.

Echaron a la otra gente que transitaba por ahí a esa hora y cuando llegaron hacia nosotros, ni siquiera nos hablaron, simplemente nos sonreímos mutuamente (sí, les sonreímos y nos sonrieron de vuelta) y nos fuimos caminando como si nada. Le dije al cabo: “ella tiene una herida muy grave en la pierna”... Y caminamos.

Nos despedimos. Chao, chao.

Acaso la volveré a ver por ahí alguna vez, porque mi universidad queda cerca.

Era una herida brutal. Era la respuesta a lo que significa vivir en la calle.

lunes 19 de noviembre de 2007

¿Quién eres tú realmente?

Saludos.

Hola a todos los que leen este blog. Lo había abandonado por dedicarme a otras actividades, pero no soporté más la abstinencia de logosytal y heme aquí de nuevo.

Antes de comenzar quisiera agradecer a Calíope quien presentó su propio trabajo sobre las musas en el post anterior. Estaba buenísimo. Gracias Calíope. Luego Ismael defendía a este blog y después Clio y Jorge comentaron sus lecturas sobre el programa Agartha. Increíblemente sugerentes, por cierto.

Gracias por comentarlas aquí. Gracias otra vez.


Sobre la libertad de ser.

Fritz S. Pearls (1893 - 1970) nos dejó este texto sobre el que hoy reflexionaremos:

"Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas,
y tú no estás en este mundo para llenar las mías.
Yo soy yo y tú eres tú.
Y si por casualidad nos encontramos, es hermoso.
Si no, no puede remediarse".



En la psicología.

La batalla primordial durante el crecimiento en los humanos, es la lucha por la individuación. El niño debe aprender a ser autónomo para lograr la supervivencia; los adolescentes hacen una exaltación de esto y se "rebelan" contra sus padres como una tendencia natural (consecuencia de este principio) a diferenciarse lo más posible de ellos.


Finalmente, los adultos sanos, son en su mayoría autónomos. Libres de dependencias infantiles.

Por favor, no confundamos una dependencia infantil con el amor. Quizás en algo se parece... sí... estaremos de acuerdo. Pero no es lo mismo. Una dependencia infantil implica en alguna medida un discurso fragmentado del tipo "yo soy tú".

Una dependencia infantil es la que tienen algunas personas que generan simbiosis: se fusionan a tal punto que comparten contraseñas, se revisan documentos, celan a sus parejas de manera fervorosa. Tales conductas se imponen como obligaciones difíciles de contradecir y son disfuncionales o generadoras de malestar y conflicto en tanto el otro puede no estar de acuerdo con que entren en el baño cuando están ocupados o recibir llamadas telefónicas constantemente.

Y aún cuando los dos miembros de una pareja hacen esto de manera voluntaria, podemos ver a dos niños: uno le dice al otro "hazte cargo de mí".

Subyacería una fantasía infantil: "sin ti, me fragmento; tú me completas".

Tal vez en el amor surja esta fantasía, exaltada por los poetas, pero aunque se vea similar, es altamente diferente.

Lo anterior no es lo mismo que un amor en libertad, en el cual encontramos una voluntad de querer, proteger, cuidar y respetar a un otro. Voluntad.

En la psicoterapia.

Yo no soy tú, eso parece estar claro... pero mirando dentro de los registros de sus propias terapias y las de sus colegas, Carl Rogers encontró una serie de fundamentos que lo hicieron pensar que detrás del malestar con que llegan los pacientes a consultar se escondería este tipo de discurso, en el cual el sujeto no se ve como individuo diferenciado de los demás, sino como extensión de otros.

Veamos algunos ejemplos (citando al propio Carl Rogers, Psicoterapia centrada en el cliente, página 138)

Entre comillas, veremos algunos de los valores enunciados o sugeridos por clientes (o pacientes), y entre paréntesis la fuente de esos valores:

  • "Nunca debería enojarme con nadie" (porque mis padres y la Iglesia consideran incorrecto el enojo).
  • "Siempre tendría que ser una madre amante" (porque cualquier otra actitud es inaceptable en mi grupo de clase media).
  • "Debo tener éxito en mis cursos" (porque mis padres confían en mi éxito).
  • "Tengo impulsos homosexuales, lo cual está muy mal" (de acuerdo con nuestra cultura).
  • "Debería ser asexuado" (porque mi madre parece considerar el sexo como corrompido y fuera de lugar para cualquier persona correcta).
  • "Debería ser totalmente indiferente respecto de lo sexual" (porque mis amigos mundanos tienen esa actitud).

A medida que progresa la terapia, el cliente (o paciente) llega a comprender que está tratando de vivir de acuerdo con lo que piensan los demás, que no es verdaderamente él mismo. Dirá Rogers.

Estos ejemplos están tomados de terapias reales. Gente como usted, como tú y como yo dijo estas frases. No eran psicóticos... no andaban matando gente por la calle ni gritando descontrolados en un furor maníaco. Eran personas que un día sintieron una incomodidad interna lo suficientemente grande como para decidirse a buscar la orientación de un terapeuta.

Cliente - paciente y la libertad.

Tal vez haya notado el lector que a los pacientes se los llamaba clientes. Eso es porque paciente implica una situación de pasividad; el sujeto llegaría a la consulta, el profesional "haría algo" y el individuo quedaría sanado. Como con el médico ante un resfrío. El único acto voluntario, consistiría en tomar la pastilla adecuada en el horario indicado.

Cliente en cambio, es una palabra que usa Rogers para referirse a la implicación de la persona en su propia terapia: el involucramiento personal en querer salir adelante. No hay pasividad. Hay voluntad. Si usted no es capaz de movilizarse, su terapeuta no lo hará por usted.

Él está ahí para ayudarlo, por medio de una aceptación de su persona que será incondional, de una empatía natural que lo hará ponerse en su lugar, y de una actitud de autenticidad que inspirará confianza, porque no será un fingir; será una aceptación real de usted, tal como es. Esa es una actitud crucial que debe poseer el terapeuta que realmente quiera ejercer la psicoterapia.

Aceptar sin juicios de valor al cliente, pone a éste en una difícil situación. Ya no tiene que usar máscaras: no es obligatorio. No es preciso negar los deseos de sexo, ni la rabia intensa que genera su madre castradora, ni sus ganas de hacer cualquier otra cosa menos estudiar.

Cuando el terapeuta pone al cliente en esta situación: "no me importa cómo tú seas... yo te acepto igual. Tú eres tú y yo soy yo... ¿cómo eres tú?" al cliente no le queda otra que expresarse desde donde más se sienta cómodo.

En el curso de la terapia, esto se traducirá en algunos meses de trabajo arduo, ya que el cliente comenzará a sentir que no ha sido él mismo y eso, desde luego, genera frustración y rabia. "Si no soy lo que he venido siendo, ¿entonces qué soy?".

La oportunidad de ser uno mismo.

Cuando el cliente se abre a su propia experiencia y percibe el mundo desde su propia vida, no desde la de otros; cuando el cliente es capaz de aceptarse como él es, sin tener que mentirse a sí mismo; cuando el cliente se autoevalúa desde su propio punto de vista; entonces comienza a operar el cambio terapéutico.

Ejemplos de lo anterior, los encontramos en el mismo libro, en la página 139. Citaremos ahora la formulación de los mismos valores arriba mencionados, parafraseados, pues no son las formulaciones que realmente hicieron los clientes, sino que están desde el punto de vista de la libertad para ser quien realmente soy.

  • "Debiera enojarme con una persona cuando me siento profundamente enojado, porque esto deja menos efecto residual que la contención del sentimiento, y realmente favorece una relación mejor y más realista".
  • "Debiera ser una madre amante cuando lo siento así, pero no es necesario que me asuste por tener también otras actitudes".
  • "Debiera tener éxito en mis cursos sólo si tienen un significado trascendente para mí".
  • "Tengo impulsos homosexuales, y éstos son capaces tanto de expresarse de manera de favorecerme a mí y a los demás, como de la manera contraria".
  • "Acepto mi sexualidad, y valoro sus manifestaciones que me favorecen a mí y a los otros de un modo trascendente; pero no así a las que sólo proporcionan satisfacciones transitorias, o que no desarrollan la personalidad".

Comentarios finales.

Hacerse cargo de uno mismo implica conocerse primero; cosa nada de fácil en la sociedad post-moderna en la que habitamos, tan generadora de trabas para el desarrollo personal.

Estar en este mundo en forma plena, libre y abierta; tal sería el desafío mediante el cual llegaríamos a expresarnos nosotros mismos en tanto lo que realmente somos.

Todo lo anterior implica una responsabilidad que no es de fulano ni de sultano. Es de ti mismo. Implica actuar conforme a lo que sientes genuinamente y abandonar la idea de que otro podrá solucionar tus problemas por ti.

Yo soy yo y tú eres tú. No somos la misma persona ni desamos lo mismo en la vida. ¿Lo sabes cierto?

Espero haber contribuido a tu propia reflexión, mi amable lector; espero haber contribuido a tu propia sanación... como quiera que la entiendas.

jueves 20 de septiembre de 2007

Las musas inspiradoras.


Las musas inspiradoras.


No quiero referirme a las nueve musas, hijas de Zeus y Mnemósine. No a ellas, divinas, adoradas en otros tiempos por los antiguos.


Las otras musas, esas de carne y hueso que existen sobradamente, y repetidas veces nos dan señales de vida. Esas musas que encarnan el principio divino de la inspiración.



Las musas que nos hacen pronunciarnos respecto a algo; generar una conducta determinada; una conducta artística determinada.


Nos obligan a hablar, a decir algo. A susurrar soluciones a través de un instrumento musical. A declararnos por la vía de los colores. A describir una parte del universo por medio de formas en la piedra. A enunciar una respuesta a través del movimiento humano.


Las musas, que quitan el sueño y generan El Sentimiento que finalmente florece, encontrando amable salida por la vía del arte.


Entre sonrisas se agitan las musas. Entre gestos y palabras bailan, evocando El Sentimiento. La mirada es la prueba de su existencia. La mirada de una musa pasa a ser la prueba misma de su existencia.


Se ensayan respuestas bajo estado de inspiración. Se trata de construir un símbolo: adecuar al lenguaje humano "eso" que no podemos nombrar de otra forma que no sea artística. Acaso El Sentimiento. (¿El Verbo divino?)


En la vida cotidiana.


Indistintamente dónde: una playa, una reunión, una casa, una plaza, una fiesta, una fábrica, un campo extenso, un ascensor, un acuario, una calle, una esquina, un auto, un bus; indistintamente dónde, siempre sucede que una puede emerger y eventualmente obligarnos a decir algo artístico.


Indistintamente del sexo de quien se inspire, incluso del sexo de quien represente a la musa; la edad, el color de piel, la vestimenta, la mentalidad, la estructura psíquica, etcétera; indistintamente de cualquier condición personal, siempre sucede que alguien emerge de entre el resto y nos obliga a pronunciarnos.


A unos más que a otros les ocurre venir a sentirse inspirados por alguien y querer decir algo a propósito de ello.


No todos se dan cuenta que a ellos mismos también les ocurre: que sienten deseos de decir algo. No todos se permiten decir eso que sienten. No todos se permiten dejar salir eso.


Los artistas sí.
Los artistas inspirados.
Los inspirados que hacen algo con su inspiración.


lunes 3 de septiembre de 2007

La casa abandonada.



Imágenes simbólicas.




Podemos decir que los seres humanos tenemos esta cosa de "mente constituida como discurso": como si nosotros fuéramos lo que discurre por nuestro logos... incluyendo fantasías, representaciones, hipótesis, recuerdos, intelecciones; incluso restos de percepción diurna: fragmentos de ruidos, olores fuertes, presión cutánea, memoria de corto plazo y memoria sensorial. Todo eso y más.




Sucede a veces, que ciertas personas conjugan los elementos de su psique de suerte tal que pueden expresarlos. Algunos mejor que otros. Los artistas toman la batuta en este campo de acción y nos muestran que uno puede expresar aquello que siente, ve o piensa.




En esa expresión de una cierta interioridad, los artistas suelen caer en menciones de cierta forma "arquetipales" a determinadas situaciones o contextos. Utilizan determinadas metáforas con mayor frecuencia que los no artistas e indistintamente de la cultura del autor. Son formas narrativas que coinciden en forma, elementos, y algunos personajes, variando en los nombres, el clima local de la historia y otros detalles.




A eso es a lo que estoy nombrando ahora como una "imagen simbólica", con el fin de hablar de una de estas imágenes más detenidamente.




La casa abandonada.




Ya sea en sueños, en asociación libre, a solas con tu libreta favorita o conversando desprejuiciadamente con algún amigo íntimo, surge este verdadero sistema prototípico que nos habla de una condición de ruina, melancolía, gloria pasada y culpas presentes.




La casa abandonada se observa en algunas películas de terror como un lugar siniestro, un lugar poblado por fantasmas: el que llega a una casa abandonada está ad portas de confrontar un miedo intenso.




Es una situación prototípica. Arquetípica, de hecho. Una vieja historia que se repite una y otra vez para mostrarnos un lugar, un espacio que existe en nuetra mente; un símbolo que usamos para conocer una situación a la que nos cuesta acceder.




Ruina y miseria.




Hay muchas historias que transcurren en torno a una casa abandonada. En general, la casa es grande y lleva abandonada varios años. Se sabe que ahí vivió una familia... a veces la familia era feliz hasta el minuto de la tragedia, otras veces vivían en intenso dolor, con discusiones, gritos y cosas rotas. Aún otras, la vida de esta familia era completamente normal.




Como sea, algo pasa y comienza la ruina; la razón por la cual la casa es abandonada y desprovista de vida. Alguno muere. Alguno mata a otro... La muerte es tabú y el tabú coagula la energía en las paredes, en el piso, en el discurso mismo, en forma de represión: callamos ciertos temas y por no hablarlos, van adquiriendo velocidad y potencia como si fuera una bola de nieve que crece y crece.




En el balneario de Las Cruces, en Chile, permanecen los cimientos de una casa. Todo lo demás fue arrasado en un incendio. La casa pertenecía a una joven pareja de recién casados. Una noche (deben haber jugado a las cartas esa última noche), hubo una falla de gas y la casa explotó. Fue una tragedia. En la comunidad permanece el recuerdo y los cimientos de la casa, junto con toda una mitología que se tejió alrededor, acaso para simbolizar terapéuticamente...




Fantasmas.




Los fantasmas aparecen en las casas abandonadas (al menos a nivel de discurso; las historias físicas de espectros siempre son cuestionables) como prolongaciones de una luz que brilló otrora. Fueron testigos de las risas que se compartieron en alegría.




Su presencia trae lo inconcluso a la mesa. Algo que faltó hacer; algo que quedó pendiente.




Una casa abandonada llena de fantasmas es casi una pesadilla. En todo caso, es una figura que nos trae el concepto de lo misterioso; nos hace querer entrar a la casa y mirar... comprobar por nosotros mismos la experiencia culposa y lastimera de un fantasma. ¿Qué extraños pasadizos tendrá la casa?






domingo 26 de agosto de 2007

Thinking blogger award

Hola a todos. Me siento honrado de poder contarles que este blog fue escogido por Sirah como merecedor del Thinking Blogger Award, un premio que se entrega a los blogs que "hacen pensar".

El sentido de este premio es entregarlo a otros '5 blogs que me hacen pensar'('5 Blogs That Make Me Think').

Sirah, ha dicho de Logos y tal:

"Me agrada la gente que es capaz de compatibilizar la necesidad de coherencia en la interpretación de la realidad, si puede ser meclada claramente con una actitud científica, con una a su vez, imprescindible apertura mental, propia, para mi, de seres humanos avanzados. Me encanta como Sebastian combina, la ciencia con la apertura a ideas que aún no lo son. Proyecto imprescindible".

Gracias por las palabras Sirah. La Internet es un espejo de la realidad social; el fenómeno de los blogs viene a reivindicar el derecho de todos a expresarse, a decir lo que piensan en total libertad; a buscar dentro de sí algo que dar a la gran comunidad global... En los blogs escribimos personas comunes. Cualquier "hijo de vecino" tiene un blog. Lo lindo está en ver cómo crece el interés de las personas por decir algo... por sacar a la luz sus pensamientos e interpretaciones.

Corresponde ahora que nombre a mis 5 descendientes en este verdadero linaje. Ellos son:



  • El alquimista: Un blog de enorme riqueza, pensado para quienes sienten algún interés por el pensamiento del fundador de la psicología analítica, Carl Gustav Jung así como con las tradiciones hermético-alquímicas. El estudio de las religiones comparadas también surge a veces como tema necesario para explicar el fenómeno de los símbolos. Este blog expone de manera didáctica las ideas detrás de la alquimia y otras tradiciones espirituales junto con el de las modernas psicoterapias, en una bellísima síntesis que Erick, en cada entrada, sabe amenizar muy bien con citas donde corresponde y una claridad meridiana.


  • Esoterismo y ocultismo: Para premiar a este blog de esoterismo, lo primero que tenemos que rescatar es la cantidad de información que provee y el tipo de materias que aborda. Para cualquier estudiante de ocultismo este blog resultará una guía útil, tanto para seguir autores, líneas de pensamiento, o leer simplemente ideas en torno a lo esotérico que darán qué pensar en lo sucesivo, en tanto se mediten.


  • ¡Caer está permitido. Levantarse es obligatorio! El blog de este tocayo aborda temáticas que me han dejado pensando en más de una ocasión. Su sensibilidad ante el sufrimiento ajeno es lo que más rescato. Hay algo en sus escritos que genera sucesivas ideas y reflexiones. Recomendado.


  • El mirador de Pablo Morris. Este blog tiene una gran cantidad de artículos de diversa calaña; en todos ellos encontramos una buena redacción (es de agradecer, en tiempos en que la ortografía y la sintaxis han caído en una suerte de desprestigio), y un contenido que hace pensar. Los lectores de este blog también aportan con buenos comentarios y sugerentes pensamientos. Es de destacar el uso de imágenes que acompañan el texto, bien escogidas y bien insertas en los artículos.


  • Logaritmia: Este es un blog con una gran cantidad de textos, imágenes y poemas. La frecuencia de las entradas no deja de llamar la atención. Blog altamente creativo que hace pensar, pero por sobre todo, sentir.

Mis cordiales saludos a los ganadores.


    Las reglas para participar son las siguientes:

    1. Si, y sólo si recibiste el premio, publica una entrada con links a 5 blogs que te hagan pensar.


    2. Publica un link al creador del premio para que la gente pueda encontrar el origen exacto del mismo.


    3. Opcional: muestra con orgullo el “Thinking Blogger Award” con un enlace al post que tú escribiste.